Mecanismo Fracturas nasales

       Gran parte de las fracturas nasales y septales no son diagnosticadas en el momento del traumatimo, motivo frecuente de septoplastia y/o rinoplastia diferida.

La mayoría de las fracturas nasales pueden solucionarse de forma satisfactoria con anestesia local y sin necesidad de cirugía abierta, aunque para ello es necesario una buena anamnesis y exploración previa que permita descartar lesiones severas óseas y/o cartilaginosas.

 Mecanismos fisiopatológicos

Los factores más importantes a tener en cuenta son:

a)       Elasticidad tisular,  (EDAD del paciente.)

b)       Intensidad del traumatismo.

c)       Dirección de la fuerza golpeante.

d)       Naturaleza del objeto traumatizante. 

Podemos clasificar en lesiones de partes blandas (laceraciones, equimosis, hematomas externos o internos) y lesiones del esqueleto osteocartilaginoso (fracturas, luxaciones, fracturas – luxaciones).

En cuanto a la dirección de la fuerza traumatizante podemos considerar tres tipos:

1)       Fuerzas LATERALES: pueden provocar fracturas con hundimiento sólo del hueso nasal ipsilateral, y si son más intensas, también del lado contralateral. Si la intensidad es suficiente pueden asociar fracturas del septum nasal, lo cual puede producir una torsión de la pirámide y eventualmente una interposición de fragmentos óseos y/o cartilaginosos que hacen poco posible la reducción con técnicas cerradas.

2)       Traumatismos FRONTALES: el rango de severidad abarca desde fracturas leves (margen distal de los huesos propios) hasta fracturas severas (hundimiento completo del esqueleto externo) con categorías intermedias en base a la profundidad de hundimiento en el plano frontal

3)       Fuerzas aplicadas DESDE ABAJO HACIA ARRIBA: Estos traumatismos tienen más posibilidades de provocar fracturas septales y luxaciones, sobre todo luxaciones del cartílago cuadrangular. Es posible también la interposición de fragmentos y la disminución de la altura de la pirámide.

 A nivel práctico en la clínica, lo fundamental es decidir el mejor método de tratamiento para conseguir un buen resultado funcional y estético, y de ello depende fundamentalmente la elección de una técnica de reducción abierta versus cerrada, al mismo tiempo que el uso de anestesia local versus anestesia general.

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